Parque Morro-Cabaña: Guardianes de la Bahía de La Habana. / volver atrás

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Privilegiado sitio capitalino que lo conforman dos reductos de la magnitud del Castillo de los Tres Reyes del Morro, la más emblemática de las fortalezas cubanas iniciada en 1630 y la fortaleza de San Carlos de la Cabaña, catalogada en aquel momento como la obra cumbre del sistema defensivo abaluartado.

El Faro, junto al Castillo, ha devenido a través del tiempo como símbolo imperecedero de La Habana. Luego de iniciarse su restauración en 1986, el Castillo pasó a integrar, junto con la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, el Parque Histórico Militar Morro-Cabaña.

Por otro lado, la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña llamada así en honor al rey Carlos III, es la mayor de las instalaciones militares creadas por España en América y en la actualidad constituye un gran museo histórico con una valiosa colección de objetos y documentos de la época.

Castillo de los Tres Reyes del Morro

Parque Morro

Es la más emblemática de las fortalezas cubanas. Su construcción comenzó en 1589 y concluyó en 1630, a cargo del ingeniero militar italiano Juan Bautista Antonelli, en el lado este del canal de acceso al puerto de La Habana, en la actual Habana del Este. Esta fortaleza semeja un polígono irregular, ya que sus constructores tuvieron que adaptarse a las características topográficas del arrecife sobre el que fue erigido.

Con una dotación de 200 hombres y varias baterías de cañones, fue pieza clave en la defensa de La Habana contra los frecuentes ataques de corsarios y piratas. En 1762, durante la toma de La Habana por los ingleses, el Castillo, comandado por el Capitán de Navío Luis V. de Velasco, resistió heroicamente durante varias semanas el asedio de tropas conjuntas del ejército y la marina británicos, comandadas respectivamente por el conde de Albemarle y por el Almirante Sir George Pocock.

Los invasores solo pudieron apoderarse de La Habana luego de hacer estallar una mina bajo los muros del Castillo. Pocos años después de su construcción, al Castillo se le anexó un faro, que en sus orígenes era de cal y canto y utilizaba leña como combustible. En 1845, el viejo faro fue sustituido por otro de sillería, de 45 metros de altura sobre el nivel del mar, el mismo que se aprecia actualmente y constituye una de las imágenes más conocidas de La Habana internacionalmente.

El Faro, junto al Castillo de los Tres Reyes del Morro, ha devenido símbolo imperecedero de La Habana. Luego de iniciarse su restauración en 1986, el Castillo pasó a integrar, junto con la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, el Parque Histórico Militar Morro-Cabaña.

Fortaleza de San Carlos de La Cabaña

Parque Cabaña

Muy cerca del Morro se encuentra la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, la mayor de las construidas por España en el Nuevo Mundo, con más de 700 metros de muralla, y que apuntaló el sistema defensivo de La Habana tras la amarga experiencia que supuso la ocupación inglesa. Esta fortaleza se comenzó a construir el 4 de noviembre de 1763 y sus trabajos se terminaron en 1774.

Concebido arquitectónicamente por el ingeniero francés M. De Valliére, incluyó en su diseño dibujos realizados por M. Ricaud de Targale. Don Agustín de Sotolongo, dueño en aquel entonces del terreno que hoy ocupa la fortaleza, lo donó gratuitamente para la ejecución de la obra. La formidable fortaleza, en forma de polígono con baluartes, terrazas, fosos, puentes levadizos, cuarteles, aljibes y almacenes, defendida además por gruesos muros de piedra, era una ciudadela prácticamente inexpugnable.

Su posición privilegiada le convertía en un bastión para defender la ciudad y el puerto, para lo que contaba con un elevado número de piezas de artillería. Un buen número de cañones fundidos en Barcelona en el siglo XVIII, siguen guardando simbólicamente este fuerte, mostrando su lujosa decoración de escudos en altos y bajos relieves, cada uno con su nombre grabado.

Esta fortaleza debe su nombre en parte al lugar donde fue construida, conocido como Cerro de la Cabaña y en parte al rey español que ordenó su ejecución, Carlos III, quien al enterarse de su costo (14 millones de duros), pidió que le alcanzaran unos anteojos, exclamando "una obra que tanto ha costado, debe verse desde Madrid". Por su admirable y sólida construcción fue considerada como la primera fortaleza de América en la época en que fue construida y la más considerable de Cuba.

Acerca del autor

Alexander Espinosa Alvarez

es el creador de este sitio, un programador al que le encanta el marketing, el diseño y la programación web. También es un apasionado gestor y promotor de los servicios turísticos de Cuba.


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