Información sobre los Cayos de Cuba.
Don Diego Velázquez no imaginó que había estado a las puertas del paraíso cuando en 1514 decidió bautizar con el nombre de jardines del Rey el rosario de cayos e islotes que orlan a Cuba, hacia el norte y centro de la isla. Cocoteros, lagunas, playas de finísima arena blanca y un mar de transparencias turquesas o esmeraldas, verdes o azules, según las horas del día, fueron reflejados mejor que cualquier folleto turístico por Hemingway en Islas del Golfo, que según Edmund Wilson de The New Yorker contiene la más hermosa descripción de la naturaleza marina que haya escrito el novelista.
La geografía del archipiélago cubano esta conformado por 4195 cayos e islotes, agrupados en cuatro subarchipiélagos: Los Colorados, Jardines del Rey (Sabana-Camaguey), Jardines de la Reina y Los Canarreos. Entre los mayores están: Cayo Largo; Fragoso; Coco, Romano, Sabinal, Saetía, Santa María y Guajaba.
Ínsulas donde habitan más de 700 especies de la flora terrestre, de las cuales 126 son endémicas; 958 pertenecen a la fauna de tierra y otras 900 corresponden a peces. Hay 3966 km de arrecifes coralinos que conforman una de las más grandes barreras coralinas del mundo. Casi cinco siglos después, los Cayos de Cuba se mantienen como el reino mito de la naturaleza.
CAYO COCO: A las puertas del paraíso.
En sus agua, con todas la gama de los azules, pescó a bordo del Pilar Ernest Hemingway, premio Novel de Literatura, y buscó, entre el laberinto de cayos, submarinos nazis durante la II Guerra Mundial. Su geografía está conformada por una llanura caliza y en el litoral no sólo hay playas, sino también acantilados, esteros, lagunas y manglares. Tales características, junto al despoblamiento, le hizo sitio ideal para corsarios y piratas; también, fuente de tesoros escondidos y naufragios de buques cargados con grandes riquezas hacia la Corona española.
Hoy Cayo Coco atesora 22 km de playas con tonalidades verde-azulosas y arena color blanco crema de origen coralino. De sus nueve playas se distinguen: Flamencos, Las Coloradas y Las Jaula. Sus fondos son considerados como los más importantes de todo el norte de Cuba y del Caribe, comparables a un gigantesco acuario. En el territorio cubierto de vegetación, encontrará una nutrida colonia de flamencos rosados, considerada entre las mayores del país, y otras especies de la avifauna, reptiles y moluscos.
Otros Cayos de Cuba.
CAYO LARGO: Belleza insuperable.
Como pasaje bíblico sobre la creación del mundo, Cayo Largo refleja que en un principio todo fue así... ante una belleza insuperable en su entorno natural. Joya del Archipiélago de Los Canarreos esta isla de singulares atractivos es considerada una de las mejores para el buceo y las actividades náuticas por sus playas vírgenes, protegidas por hermosos arrecifes coralinos en aguas poco profundas, donde habitan gorgonias, peces y variada flora.
CAYO GUILLERMO: Sorprendente belleza.
Situado a la vera noroeste de su vecino Cayo Coco, se extiende en 13 km2, de los cuales cinco conforman playas evocadoras de todo origen y de limpieza impecable. Al alcance de pocas brazadas, podrán admirarse las barreras coralinas y los hermosos paisajes submarinos de este resplandeciente cayo en desarrollo. Y si de fauna se trata, Guillermo regala a los ojos del visitante aves acuáticas y de tierra como los flamencos, las gaviotas y los pelícanos. Desde Cayo Coco y Guillermo se puede acceder a cualquier otro punto de la geografía cubana mediante las facilidades que se ofertan para recorrer de un extremo a otro la Isla bajo cualquier opcional, como también al circuito del Caribe.
CAYO LEVISA: Explorar el profundo azul.
Cerca de 3 km de magníficas playas color jade, de arenas blancas, que permiten al visitante disfrutar de una temporada de sol y mar como pocas en el Caribe. Cayo Levisa deslumbra por su virginidad y por la privacidad del lugar, uno de sus principales atributos. Sus hermosos arrecifes protegidos por barreras coralinas se caracterizan por la presencia de diferentes especies de corales y peces. Sus fondos conservan pecios del siglo XVII y XVIII.
CAYO SAETÍA: Para vivir al natural.
Considerado un auténtico monumento natural, conjuga en perfecta armonía, el turismo de sol y playa con el de naturaleza. Dotado con 12 playas de aguas transparentes, arena fina con diversos matices y una costa donde predominan formaciones rocosas. Un espectáculo exclusivo en sus 42 km2 de superficie, donde el 65% de su área está cubierta de bosques; el resto del territorio son praderas donde viven en total libertad animales exóticos: ñandúes, búfalos de agua, antílopes, cebras, venados de cola blanca, jabalíes, jutías y toros salvajes.
CAYO SANTA MARÍA: Sentirse un descubridor.
Allí es posible hacer realidad el caminar sobre las aguas: el mar semeja un espejo de tenue azul, sobre el que se erige una autovía de poco más de 48 km con más de 2000 m de puentes, que nace en Caibarién al norte-centro de Cuba, en Villa Clara, y que por ahora, llega hasta cayo Santa María, la más novel propuesta de Jardines del Rey. Visitarlo, significa descubrir en sus 13 km de largo, un espectacular playa de poco más de 11 km de extensión donde es posible observar colinas de flamencos, gaviotas y corúas.
Su barrera coralina ofrece un escenario único entre los destinos de buceo más vírgenes, diversos y llenos de vida submarina en el Caribe. Escenario tangible sólo para pescadores y naturalistas hasta hace pocos años; hoy, un tesoro ecológico reservado para que los humanos tuvieran la vivencia de lo que una fue el mundo. De paso por las ínsulas se advierten playas íntimas y arenas inmaculadas bajo tapices de plantas de enredadera. Sorprenden los acantilados con las más atrevidas formas y las aguas cristalinas de pequeñas ensenadas donde se pueden observar, a simple vista, fondos bien conservados de la fascinante realidad marina.
